Membresía
Lo que la doctrina de la regeneración significa para las entrevistas de membresía de la iglesia
Cómo la verdad bíblica del nuevo nacimiento transforma las entrevistas de membresía y nos guía a discernir una conversión genuina en la iglesia.
Hablamos sobre la gloria de tener una relación personal con Dios a través de Cristo, pero a menudo dejamos a las personas con la impresión de que una relación personal con Dios también puede ser una relación privada, ajena a la iglesia. En la Biblia, sin embargo, la conversión es algo sobrenatural. Es una obra de la Palabra y del Espíritu de Dios, llevada a cabo con un poder no menor al que trajo el universo a la existencia. Por lo tanto, las implicaciones para la manera en que llevas a cabo las entrevistas de membresía en tu iglesia son enormes.
Un acto sobrenatural
La regeneración es un acto sobrenatural del Espíritu de Dios. Nadie fue más claro en este punto que el mismo Jesús. Basta considerar su conversación con Nicodemo en Juan 3. Jesús describe la regeneración como «nacer de nuevo», una metáfora sumamente sugerente. Después de todo, ¿cuánta contribución hiciste tú para tu primer nacimiento?
Cuando Nicodemo no comprende la idea, Jesús continúa. La regeneración significa nacer del Espíritu (Jn. 3:5; cf. Ez. 36:22–32). La carne simplemente no puede producir vida espiritual (Jn. 3:6). Y en caso de que aún pienses que hay algo que puedas hacer para obligar al Espíritu a actuar, Jesús te corta el paso. La regeneración, explica Él, ocurre únicamente como un acto soberano de la libre voluntad de Dios: «El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu» (Jn. 3:8).
¿Y cuál es el resultado de este acto sobrenatural de regeneración? Un corazón nuevo que se vuelve hacia Cristo. A aquellos que han sido regenerados por Dios se les otorgan los dones de la fe y del arrepentimiento (Ef. 2:8–9; Fil. 1:29). Al igual que Lidia en Hechos 16:14, quienes se arrepienten de sus pecados y confían en Cristo lo hacen porque el Señor ya los ha resucitado a la vida espiritual. «Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él» (1 Jn. 5:1).
Como resultado, un cristiano no es simplemente alguien que ha dado su asentimiento a un par de verdades del evangelio. Son «nuevas criaturas» (2 Cor. 5:17). El patrón de su vida, hasta los deseos mismos de su corazón, ha sido transformado de manera irrevocable para reflejar los valores del cielo y la santidad del Espíritu. Y esa santidad con la que han sido dotados se expresa primordialmente en el amor, no solo hacia Dios, sino hacia su pueblo.
La regeneración y la posterior conversión implican abandonar la ciudadanía de un reino y abrazar la ciudadanía de otro: «Él nos ha librado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados» (Col. 1:13–14).
¿Qué tiene que ver esto con las entrevistas de membresía?
Entender la perspectiva bíblica sobre la regeneración y la conversión tiene grandes implicaciones en la forma de llevar a cabo las entrevistas de membresía. Considera tan solo dos de ellas.
Primero: Si la regeneración es un acto sobrenatural, entonces realmente llevarás a cabo entrevistas de membresía.
Si la conversión es solo cuestión de «tomar una decisión por Cristo» o «pedirle a Jesús que entre en tu corazón», entonces ¿para qué hacer una entrevista de membresía? En realidad no habría nada que discernir. Para las iglesias que ven la conversión meramente como tomar una decisión o hacer una oración, tener una conversación extendida sobre la comprensión del evangelio que tiene una persona e indagar si su vida concuerda con esa profesión resulta ser una tarea innecesaria.
Sin embargo, si entiendes la regeneración y la conversión como actos sobrenaturales de Dios que producen una transformación real, te tomarás el tiempo necesario para evaluar si Dios realmente ha llevado a cabo esa obra en la vida de esa persona.
Segundo: Si la regeneración es un acto sobrenatural, entonces abordarás la entrevista de membresía como un médico espiritual.
Tu labor en la entrevista de membresía es determinar si la profesión de fe de la persona es creíble y si su vida refleja a alguien nacido del Espíritu. Esto significa que estás allí para evaluar el estado de su alma, no para «venderle» todo lo que tu iglesia ofrece.
La entrevista de membresía es el momento para que los pastores les hablen a los aspirantes a miembros sobre todas las responsabilidades y cargas que asumirán como miembros de la congregación. Si confías en la obra regeneradora de Dios, no te andarás con rodeos. Serás honesto tanto respecto a los privilegios de la membresía como a sus sacrificios. Serás franco sobre el arduo trabajo que implica pertenecer a una iglesia, porque tendrás la certeza de que, si la persona frente a ti es objeto de la misericordia sobrenatural de Dios, deseará ese trabajo al menos en alguna medida.
Hermanos, no sean vendedores; sean inspectores de frutos. Busquen una regeneración y conversión sobrenaturales; busquen las marcas distintivas del Espíritu de Dios. Busquen evidencias de la gracia de Dios: amor por Dios y amor por su pueblo. Si no encuentran ni un rastro de estas cosas, no asuman lo mejor ni incorporen a esa persona a la membresía.
Hacerlo podría confundirla respecto al estado real de su alma. En su lugar, reconozcan que el Señor podría estar abriendo una maravillosa oportunidad para compartir el evangelio; Él podría estar usando ese momento para atraer hacia Sí a un pecador perdido.
Este artículo fue traducido desde el blog de 9Marks.org. Si quieres leer la versión original de este artículo, haz clic aquí.
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